Genialidades, sí, como las genialidades de los antiguos filósofos, pues de éso va un poco la cosa. Quizás alguien se lo haya planteado ya, aunque sólo sea por haber visto películas como la trilogía "Matrix" o "Abre los ojos" (las cuatro he visto yo y ninguna de ellas me gustó, y ahora llego y saco el tema...) La humanidad necesita algo en que creer, algo que de sentido a sus vidas más que el verdadero sentido de la vida -el cual no voy a destripar aquí, es mucho más sencillo de lo que la gente suele imaginar-. Para éso se inventaron (permítanme la expresión los religiosos, no voy a negar que esta entrada va con segundas intenciones) a Dios, todo bondad y perfección. Tan perfecto no sería, pues para crear al hombre a su imagen y semejanza, o bien Dios es una mala bestia como el ser humano, o bien hizo un trabajo bastante chapucero... pero éso es otra historia. Tanta coba le dieron al engaño de Dios, que terminaron por creérselo ellos mismos, tan fervientemente que vieron, y día tras día ven, manifestaciones divinas donde no las hay. Porque, ¿dónde están la eterna bondad y la perfección en el mundo? Ahí me incluyo yo, pues, vale, algunos dirán que siempre intento ayudar, aunque a veces haga verdaderas locuras en el intento (no aproveches para sacar el temita, Nuria, que te veo venir); pero yo no me considero bueno, sino egoísta... algún día lo explicaré.
Descartes planteó en su día la teoría del "Genio Maligno", un ser supremo que podría exisir (¿y por qué no, no "existe" Dios también?), que nos tuviera eternamente engañados. Tal vez, todo lo que vemos, todo lo que oímos, todo lo que creemos saber, no sea más que una estúpida ilusión que tal genio maligno nos hace ver. No es que lo crea, pero cabe más pensar la existencia de un genio maligno en un mundo corroído por la maldad, el engaño, la mentira y el dolor, que la posibilidad de que este infierno terrenal lo crease un ser perfecto y bondadoso, ¿no?
Pues si Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, pero el invento se le convirtió en la madre de todas las chapuzas, el genio maligno creó a su propia bestia, a su imagen y semejanza. Una criatura nacida a su imagen y semejanza, pero no una chapuza, sino una obra de arte. Un ser cruel, vil y mentiroso, donde todo lo que vemos, todo lo que oímos, y todo lo que creemos saber, son mentiras. Y lo más importante: un engendro, hijo del Mal, que acabaría por consumir al hijo de Dios, al hijo del Bien. A esa bestia, todos la hemos conocido alguna vez, y muchos, por desgracia, están aún muy lejos de conocer su naturaleza malvada. El Genio Maligno puso por nombre, a su magistral creación... AMISTAD.
Por éso, si lo deseas, puedes otorgarme los "Privilegios" de un confidente; si así lo quieres, puedes otorgarme el "Orgullo" de un consejero; si te gusta, y si soy digno de ello, puedes otorgarme los "Honores" de un bienhechor; pero nunca, nunca, me otorgues las "Genialidades" de un amigo.
Confesión
Hace 6 años


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