Erase una vez (detesto con todas mis ganas esta forma de empezar los cuentos), una rifa en una feria, que se celebraba cuando uno mens lo podía esperar. Daba igual que nevase, tronase o hiciese sol, cuando menos se podía imaginar que iba a llegar la feria, ésta llegaba. Había en ella multitud de números, del 0 al 9, que deseaban participar en la rifa, cuyo premio podía ser muy variado: ser o no ser, querer o no querer, vivir o morir... era la Rifa de la Vida, y cualquier cosa era posible. Para poder presentarse al sorteo, había una serie de reglas, a saber:
-Los números podían participar solos o por parejas, pero nunca en grupos de 3 ó más.
-Si participaban por parejas, podían elegir quién era el mayor y quién el menos, por ejemplo, un 7 y un 2 podían participar como 27, o hacerlo como 72.
-Ningún número solitario ni ninguna pareja podía estar repetida, de modo que no hubiera varios 43, por ejemplo.
-Si estaba en una pareja, el número 0 no podía ser el mayor, tenía que ir siempre detrás de su compañero.
-Y, aunque pareciera injusto, el 0 no podía participar si estaba solo, y la pareja 00 tampoco podía participar, ya que ningún 0 podía ser el primer número de su pareja.
Todo parecía ir bien en aquella rifa, pero lo cierto era que había un par de problemillas. El primero, era que los 2 estaban siempre acostumbrados a participar en parejas. No hacía falta que fuesen siempre 22, podía ser un 2 con cualquier otro número, pero siempre iban en parejas, de modo que estaban todos los números que podían participar, excepto el simple y solitario 2. El otro problema era algo más difícil de solucionar, pues querían participar más 1 de los que lo podían hacer, y ninguno quería quedarse fuera. Y es aquí, en este pequeño gran problema, donde comienza la verdadera historia.
Había, entre esos 1, uno que se sentía muy orgulloso de ser 1, y, a pesar de que en la Rifa de la Vida siempre tenían más posibilidades de ganar los números más altos, él quería probar suerte tal y como era, como un simple 1.
Había otros dos 1, que ni podían participar juntos, ya que la pareja 11 ya se había inscrito en la rifa, ni podían ir solos, porque el 1 orgulloso se les había adelantado. El primero de estos 1, deprimido por las pocas posibilidades que tenía de ganar, se acurrucó en una esquina, solo, sin esperanzas. Cuando llegó la gran y esperada rifa, ni siquiera se acordaron de él: allí acurrucado, el 1 entristecido se había convertido en un 0.
El otro 1, el que quedaba, no se entristeció por sus escasas posibilidades. En lugar de ello, se alegraría si lograba participar siquiera en la rifa. Era mucho más animado y alegre, viviendo cada instante como si fuese el último, y su felicidad se reflejaba en sus actos. Poco antes de la gran rifa, presa de su propia emoción, le dio por hacer el pino. Pero, con sus pequeños bracitos y su cabeza picuda, se quedó torpemente inclinado hacia delante, y hubo de inclinar en el aire su cuerpecillo, hacia atrás, para no caerse y hacerse daño. Y así, cuando comenzó la Rifa de la Vida, aquel alegre y jovial 1 se había convertido en un orgulloso 2, para sorpresa de todos y envidia de aquel orgulloso 1."
Lo reconozco, es una historieta totalmente absurda, improvisada y nada elaborada, pero quería escribir algo al respecto. ¿Por qué? Por todas esas ocasiones en las que la vida nos juega una mala pasada, y pone en nuestra contra todo lo que nos puede ir mal, y más. Cuando tenemos, ¡éso!, sólo un 1% de probabilidad de que las cosas salgan según nuestros intereses, o simplemente de que no se nos complique la vida. ¿Qué es un 1%? ¿Todo? ¿Nada? Un 1%, puede hundirnos en la mayor depresión, especialmente si lo que está en juego es especialmente importante. Podemos pensar que ya no hay salvación, que estamos condenados al fracaso... y lo cierto es que, en tal caso, lo estaremos. Mientras quede un 1, ¡un 0'1!, por ciento de probabilidades de que algo nos salga bien, significa que aún puede salirnos bien, ¿no? ¿por qué aferrarnos a la idea de que 1 es 0, como ese 1 solitario y deprimido, acurrucado en un rincón mientras se compadece de sí mismo y llora su mala fortuna. ¡Sal ahí afuera y vive! Y el mismo ánimo que pede convertir un 1 en un 0, puede convertir, ese mismo 1, en un 2, o incluso un 3.
Y tal vez, sólo tal vez, cuando llegue la Gran Rifa, estés en ese 1, o 2, o 3, cuando lo ideal sería estar en el 99, o 98, o 97 restante. Y sabrás que has vivido cada momento como si fuera el último, que no has desperdiciado un sólo momento, y que, si acaso aún se puede seguir adelante después de la Gran Rifa, éso te dará fuerzas para seguir luchando. pero si eres ese 0, ese número solitario que, por su negatividad, quedó fuera de la rifa... entonces será mucho más difícil que pueda salir adelante.
Y tal vez, sólo tal vez, cuando llegue la Gran Rifa, estés en ese 1, o 2, o 3, cuando lo ideal sería estar, ¡en ese 1, o ese 2, o ese 3! Y entonces habrás obrado un pequeño milagro, de esos que sólo con espíritu positivo se pueden lograr. Y ese 0, consciente de que podría haberse salvado, no ya negando su ánimo y tratando de ser alegre, sino simplemente siemdo un 1 orgulloso y resuelto a luchar hasta el final... ¿qué le queda a ese 0?
No lo digo por decir... lo digo porque ese ánimo, ese maldito 0, ya me robó en una ocasión, el corazón al que más quise. Y ni siquiera se rifaba el salir o no de una enfermedad, pues en esos casos... en esos caso el ánimo puede convertir ese 1, no en un 2 o un 3, sino en un 8, un 9, o tal vez incluso más. Tal es el poder de la mente humana sobre el cuerpo que gobierna. Sólo es una reflexión que se me ha venido a la cabeza... ¿cuál es el valor del 1?
Esta entrada va dedicada a todas esas personas que se encuentran en una situación delicada, especialmente a causa de la enfermedad. Pero, de un modo muy especial, va dedicada a Sandra, a quien no conozco en absoluto y de cuya existencia ni siquiera sabía hasta hace sólo unas horas, pero a quien envío todo mi ánimo desde aquí. Quédatelo, soy un viejo alquimista y sé fabricar más si lo necesitara ;)
Confesión
Hace 6 años


6 voces se alzaron.:
Ése eres tú n.n Mostrando la grandeza de tu corazón a quien ni siquiera conoces, a la par que muestras y ocultas al mismo tiempo lo que tu agitada mente concibe. Hermosa reflexión, hermoso detalle para con esa Sandra, y hermoso tu corazón. Me descubro (una vez más) ante ti.
Un beso de los que no te gustan.
Espera que me recomponga un poco y pueda escribir y te escribo un comentario...
Vale, creo que ya lo puedo intentar...
Pero ahora... no se que decir ¿?¿?¿? jeje
Me llamo Sergio, y me dijo que me pasara por aqui, que igual encontraba algo para mi... y no me habeis defraudado.
Que historia mas bonita.. muy del estilo de mi Dreamcatcher (él es el guardian de mis sueños).
Si de verdad hablas de la experiencia, entonces no es un mensaje vacio...
Cuando llegan y te dicen: te queda posiblemente un año de vida... como te quedas? Yo la verdad, tarde dos dias enteros en poder empezar a pensar...
Siempre, todos nosotros, mis amigos y yo, hemos dicho que no teniamos miedo a la muerte... entonces porque senti miedo? Pero pasados esos dos dias, empece a menalizarme, empece a decirme que era el momento de no ser hipocritas, sino toda mi vida hubiera estado vacia...
Asi pues, he decidido, que sea cual sea el tiempo que me quede, no lo pasare hundiendome en la miseria, sere un uno orgulloso, no por tener mas posibilidades de salir adelante, sino porque el cero es un numero gordo que no favoreceria a mi esbelta figura jajaja.
En serio, se que no vivire mucho, pero vivire bien...
Perdon por todo este rollo que ni te va ni te viene jejeje.
Gracias, por este maravilloso regalo, aun sin conocerme de nada...
Gracias, de todo corazon...
Gracias, mi alquimista...
Yo me he quedado sin palabras. Por lo que escribiste y por lo que puso S de sandra...
Siento deseos agradecerte, aunque no me corresponda y sepa qeu no te gusta que te den las gracias, je je.
Es hermoso... no sé que decir.
Tus amigos son mis amigos, al igual que aquellos a los que apenas conocés.
Hola...
llegue por medio de leer a Dream... realmente me llego mucho este texo ...
Los problemas que yo puedo tener nos son ni un cuarto de los que le toca afrontar a Sandra pero me sirvio mucho el tiron de orejas y nunca olvidar ese uno porc que tanto valor tiene.
un saludo cordial
azul